Para todos aquellos que vivimos en Latinoamérica, independientemente del país, el Chavo del 8 se convirtió durante muchos años en nuestra infancia y el motivo de muchas de nuestras mejores tardes, razón por la cual el día de hoy te presento aquí la retro reseña de una serie que marcó la vida de muchas personas.

Poca continuidad, mucha diversión

Siendo totalmente sinceros, todos los que alguna vez hayamos visto este programa sabemos de sobra que la continuidad no era de sus puntos más destacables, sobre todo porque, si bien había episodios especiales, casi siempre se contaban aventuras independientes.

Dicho esto, es importante resaltar que eso no le quitaba la diversión, de hecho, eso dotaba al show de cierto toque característico, sobre todo porque llegaba un punto en el que no sabías lo que vendría después.

Además, como ventaja de esto, debo decir que no debías ver todos los capítulos para entender una trama mayor y super desarrollada, porque esa jamás fue la intención.

Con esto último no quiero decir que la historia no fuera buena, porque, de hecho, en términos generales, lo era y bastante, sino que podías ver un episodio hoy, perderte 3 y luego retomarla y no pasaba nada, porque el Chavo seguía siendo el mismo y la diversión también.

Finalmente, durante sus múltiples temporadas (porque sí, fueron varias), el producto se caracterizó por ser lo que ahora conocemos como “Family Friendly”, lo que sumó muchos puntos a que se convirtiera en un producto tan amado por todos.

El programa #1 de la televisión humorística

A decir verdad, no sé si este aspecto fuera similar en todos los países, pues no he tenido el placer de ver episodios en otros idiomas, no obstante, muchos no me dejarán mentir cuando les digo que, al menos en México, este se promocionó por bastantes años como “el programa #1 de la televisión humorística”.

Siendo honesto, esto no es nada descabellado, sobre todo porque el humor era bastante blanco, bueno y agradable para todo tipo de público.

Creo que uno de los principales problemas de productos actuales es que, cuando están dirigidos para niños, se nota bastante, pues los chistes son absurdos y basados más en sonidos y golpes que otra cosa.

Caso contrario a lo que pasaba en esta época, al menos en cuanto a productos relacionados con Chespirito se refiere, pues si bien sus chistes eran “infantiles”, el humor nunca se sintió torpe o sin sentido, sino todo lo contrario.

Dicho esto, y para aquél que no haya visto capítulos hace tiempo, los invito a que lo hagan, pues estoy convencido de que al menos una risa les va a sacar.

Como dato adicional, el título de mejor programa como tal no se lo dieron ellos mismos, sino el Heraldo de México, quien en 1973 los nombró de esta forma, dando pie a que, a partir de ahí, se promocionaran de esa manera.

Personajes maravillosos que hoy seguimos extrañando

Algo que hizo de El Chavo del 8 una experiencia aún más mágica fueron sin duda sus personajes, quienes, con sus ocurrencias, formas de ser y aventuras nos hicieron vivir tardes maravillosas que estoy seguro que muchos seguimos recordando.

El primero de ellos, como es obvio, fue el Chavito, interpretado por el grandísimo comediante Chespirito, quien desde el primer momento se robó el corazón de todos y quien, conforme pasó el tiempo, no hizo más que confirmar que se puede ser pobre en dinero, pero rico en corazón.

Una de las canciones que nos trajo El Chavo del 8.

Luego, entre los principales y más divertidos protagonistas está sin duda don Ramón, o como lo conocimos algunos, “Ron Damón”, interpretado por Ramón Valdés.

Aquí ocurre un fenómeno cuanto menos extraño, pues de inicio uno no espera que este sea el tipo que se lleve las miradas, principalmente porque, en el papel, los niños deben ser la cara del show, pero es que ese carácter y esa bondad constante lo vuelven uno de los favoritos.

Y ni hablar de su pequeña hija, la Chilindrina, quien con solo aparecer en pantalla ya te saca una sonrisa.

Dicho esto, es importante aclarar que todo el elenco tiene una química brutal, cosa que te demuestra que eran grandes amigos dentro y fuera de la pantalla, no obstante, como punto negativo es que, cuando esas relaciones se rompen en la “realidad”, también se nota en pantalla.

Lo no tan bueno de El Chavo del 8

Hablando ya de los aspectos que no fueron tan buenos de El Chavo del 8, también resalta un poco el elenco, pues de inicio la “trinidad” formada por Juan Carlos Villagrán (Quico), María Antonieta de las Nieves (la Chilindrina) y Chespirito (El Chavo) era brutal.

Con el tiempo, como muchos ya sabrán, la relación entre los dos protagonistas masculinos se rompió, por lo que la ausencia del personaje de Villagrán dejó un enorme hueco.

Y si a esas vamos, también lo hizo la de Don Ramón, pues lamentablemente en algún punto del programa Ramón Valdés estaba viviendo los peores momentos de una enfermedad que le costó la vida.

Además, si ustedes deciden ver el programa de nuevo se darán cuenta de que muchos episodios fueron “reciclados”, es decir, se repetían con el mismo guion, misma estructura, pero diferentes personajes, lo que volvía la experiencia “rara” por momentos.

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Por Yael López

Fan de Marvel, periodista y crítico de cine desde la comodidad de mi casa. 🗞️

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