Hacer adaptaciones sobre proyectos muy bien posicionados y amados por el público puede ser un arma de doble filo, pues, de hacerlo bien, la gente recordará por siempre, pero de no conseguirlo, te odiará y no se dará el lujo de olvidar quién arruinó su obra favorita.
Este panorama es importantísimo justo ahora, pues Netflix liberó hoy su versión live action de Avatar: La leyenda de Aang, serie que desde su estreno en 2005 se convirtió en uno de los éxitos más grandes de la historia de Nickelodeon. Debido a sus planes ambiciosos y a sus amplios recursos, la adaptación pintaba para ser un éxito global, no obstante, se convirtió en una pesadilla, y en esta reseña te cuento por qué.

Una serie hecha por gente que nunca entendió el significado de Avatar
Uno de los principales problemas de esta serie de Netflix es que no es, ni de cerca, Avatar: La leyenda de Aang. La historia, como tal, transcurre en un universo “parecido” y con personajes “similares”, no obstante, decir que esta es una adaptación resultaría burdo y grosero, sobre todo tomando en cuenta todos los cambios.
Hace tiempo, cuando se anunció que los creadores del proyecto animado de 2005 habían dado un paso al costado por diferencias creativas, la cosa empezó a pintar mal, no obstante, hubimos personas que decidimos mantener nuestro voto de confianza, y hoy, a decir verdad, no podríamos estar más arrepentidos.
A pesar de que la serie cuenta con unos efectos especiales muy buenos en algunos momentos (de hecho estoy sorprendido por lo bien que se ven algunas cosas), estos son desperdiciados por culpa del guion y de la historia en general, pues es evidente que quien haya creado este proyecto jamás entendió su esencia.
Avatar: La leyenda de Aang, no solo es una historia de un maestro que domina los 4 elementos y salva al mundo, sino que es una historia de madurez, amistad, crecimiento personal, destino y segundas oportunidades, y aquí, gran parte de esa magia no está.
Por si esto no fuera suficiente, la serie cae en errores conceptuales absurdos que, de haber visto la animación de 2005, sabrían que son imperdonables (entre ellos algunos relacionados con el mundo de los espíritus, Bumi y la conexión de Aang con otros Avatares).

Algunos cambios en la historia deberían ser considerados delitos
Como dije al inicio, cuando intentas adaptar un proyecto tan querido por el público y lo haces mal (aunque este se haya “vendido” como una “reinterpretación” de la historia) la gente no te dejará olvidarlo nunca, y creo que eso es algo que pasará, pues hay tantos fallos que algunos deberían incluso considerarse un delito.
Aquí es donde entran, por ejemplo, los cambios de personalidad. Sokka, durante la primera temporada, destaca por ser un tipo machista y sobreprotector, pues al ser el único “adulto” de la aldea en la que vive entiende que su rol es proteger a las mujeres “indefensas”. Aunque esto podría resultar molesto para algunos, la realidad es que tan solo dos episodios después su actitud cambia cuando conoce a las guerreras Kyoshi, lo que hace que comience su viaje y su desarrollo personal, pero ¿qué pasaría si eliminamos eso de la trama?
Pues nos queda la versión de Sokka hecha por Netflix, un tipo carente de cualquier tipo de gracia, plano y bastante aburrido que, como personaje secundario, es pasable, pero como protagonista es insufrible.
Otros ejemplos claros son Katara, quien carece de cualquier tipo de liderazgo y empoderamiento (no como en la serie original, donde entiende quién es y no se cansa de demostrarle al mundo que es la maestra agua más poderosa que ha existido) y Bumi, quien es un tipo amargado, desagradable y que, honestamente, sobra mucho.
En términos generales y como punto “a favor” de esta adaptación, creo que mucha gente que no conoce el material podría disfrutarla, aunque si alguno de ellos decide verlo, entonces podría ser contraproducente.

Ozai no representa ninguna amenaza, y eso es culpa de los guionistas
La creación de personajes es sumamente compleja, esto nadie lo puede negar, no obstante, cuando hay material de referencia de sobra, resulta absurdo pensar que nadie se tomara el tiempo suficiente para revisarlo, ¿o no?
Y es que a decir verdad, el peor error que comete la serie es que no muestra a Ozai como el villano imponente y peligroso que es, sino más bien, como un padre que intenta liderar a su nación y que quiere “compartir con el mundo” su “grandeza”, pero ¿qué tiene que ver esto con el material original?
La serie de Avatar: La leyenda de Aang, para el que no la haya visto jamás, va construyendo los personajes poco a poco, lo que implica que a muchos no los llegas a ver sino hasta que la historia ha avanzado lo suficiente, lo cual ayuda a preparar el terreno y a sentir que la amenaza es mucho mayor.
El ejemplo más claro de esto es Ozai, quien no habla y cuyo rostro no aparece sino hasta la tercera temporada, pero entonces, ¿cómo lo identificas como amenazas? Fácil: construyendo un mito alrededor de él. En la serie original, todo el que habla de El Señor del Fuego lo hace con temor, como si al mencionar su nombre este fuera a aparecer y quemarlo todo, lo que lleva al propio Aang a entender la profundidad del problema.

Sinopsis oficial de Avatar: La leyenda de Aang
Agua. Tierra. Fuego. Aire. Tiempo atrás, las cuatro naciones del mundo vivían en armonía, ya que el Avatar —maestro de los cuatro elementos— mantenía la paz entre ellas. Pero todo cambió cuando la Nación del Fuego atacó y diezmó a los Nómades Aire, el primer paso de los Maestros Fuego para conquistar el mundo. Sin una nueva encarnación del Avatar, reina la desolación. Pero entre tanta oscuridad, se asoma un nuevo rayo de esperanza cuando Aang (Gordon Cormier), un joven perteneciente a los Nómades Aire (el último de ese pueblo) despierta para reclamar su destino: ser el próximo Avatar.
Con la ayuda de sus nuevos amigos Sokka (Ian Ousley) y Katara (Kiawentiio), hermanos y miembros de la Tribu Agua del Sur, se embarca en una aventura fantástica llena de acción para luchar contra el temible Señor del Fuego Ozai (Daniel Dae Kim) y salvar al mundo. Pero el príncipe heredero Zuko (Dallas Liu) está al acecho, así que no será tarea fácil. Van a necesitar la ayuda de muchos amigos y aliados para llevar a cabo su misión.
Avatar: La leyenda de Aang es una reinterpretación de acción en vivo de la multipremiada y popular serie animada de Nickelodeon. Albert Kim (La leyenda de Sleepy Hollow; Nikita) es el showrunner y guionista, además de ser productor ejecutivo, junto con Jabbar Raisani (Perdidos en el espacio; Stranger Things) y Michael Goi, quienes también se suman a la dirección con Roseanne Liang (también coproductora ejecutiva) y Jet Wilkinson. Dan Lin (La gran aventura LEGO; Aladdin) y Lindsey Liberatore (Walker) son los productores ejecutivos para Rideback.
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