Debido a que la serie de Avatar: La leyenda de Aang es perfecta y se ha convertido en un proyecto icónico e importantísimo para la cultura popular, el personaje principal ha ganado popularidad y se ha convertido, para muchos, en el referente de lo que debería ser un Avatar, no obstante, hoy estamos aquí para destrozar esa mentira paso por paso.
Es evidente que Aang, con las herramientas que tuvo a su disposición, intentó hacer algo decente y de hecho salvó al mundo, no obstante, su viaje está marcado en muchos momentos por la dependencia a otros Avatares así como por la fortuna, así que en este artículo hablaremos de por qué es una de las peores reencarnaciones de esta poderosa entidad.

Huyó de sus responsabilidades como Avatar y provocó una guerra
El principal motivo es tal vez el más conocido de todos, no obstante, es importante repasarlo a detalle. Aang, a sus 12 años, fue notificado por los monjes de que era la nueva encarnación del Avatar, y que era su obligación devolverle el equilibrio al mundo.
Esto, como es evidente, era una gran responsabilidad, pero no justifica el hecho de que haya huido en medio de la noche, desaparecido por 100 años y por tanto ser el principal culpable de que la guerra se haya desatado y tantas vidas se hayan perdido.
A lo largo de las años la gente ha llegado a creer que cuando Aang supo de su destino la guerra ya había comenzado, sin embargo, dentro del «canon» se establece que para ese punto solo se habían escuchado rumores peligrosos sobre las intenciones de Ozai, por lo que, de haber tomado en serio su papel, habría tenido tiempo suficiente para prepararse y detener a la nación del fuego.
Además, el argumento general para defender esta cuestión es que «era solo un niño», pues se le notificó 4 años antes de lo que la tradición marcaba, pero esto tampoco es pretexto suficiente, pues Korra y su familia recibieron la noticia cuando esta apenas tenía un par de años.

Si no hubiera encontrado una solución, habría dejado que la guerra continuara
A decir verdad el viaje de Aang está plagado de momentos de cobardía y prueba de ello es que, sino fuera por la advertencia de Zuko sobre los planes de su padre, este hubiera dejado que la guerra siguiera por mucho más tiempo, lo que claramente lo hace un mal Avatar.
En cierto punto de su vida, este joven maestro del aire de preocupa más por su tranquilidad que por la paz del mundo, la cual era su responsabilidad, lo que pone a todos en peligro constante, pues si el Señor del Fuego hubiera conquistado el Reino Tierra, derrotarlo habría sido casi imposible.
Como es evidente no estoy cuestionando el final de la serie ni la solución pacífica que encontró Aang, sino más bien, su postura al respecto, pues a pesar de toda la muerte y destrucción que vio a su alrededor, nunca se mostró listo para hacer que hiciera falta con tal de acabar la guerra.
En esta serie los «planes del destino» son muy importantes para el desarrollo de cada personaje, no obstante, haber encontrado al León Tortuga pareció más un golpe de suerte que otra cosa.

Sin la ayuda de Roku no habría pasado del primer libro
Aparte de haber huido de su responsabilidad y provocar la guerra de los 100 años, Aang se mostró también, durante prácticamente toda la serie, muy dependiente de Roku y el Estado Avatar, lo que, desde mi punto de vista, solo muestran lo inestable que era.
Volviendo con la comparativa, Korra vivió gran parte de su adolescencia e infancia sin intercambiar una sola palabra con ninguna de sus vidas pasadas, y a pesar de ello, logró dominar 3 de los 4 elementos con una facilidad nunca antes vista, además de que todas sus crisis las resolvió sola.
Aang, durante los 3 libros y 61 episodios que dura la serie, dependió enteramente del consejo y apoyo de Roku, pues cada situación, incluso las más simples, representaban un desafío muy complicado para él.

Fue un mal padre, un mal esposo y un pésimo guía espiritual
A estas alturas solo hemos hablado sobre su vida como niño, no obstante, al crecer Aang tampoco fue el mejor padre, esposo y guía espiritual posible, lo que, una vez más, lo coloca en la lista de los peores Avatares de la historia, pero repasemos una a una.
Aang, en su intención de repoblar y hacer «renacer» la nación del aire, engendró 3 hijos, y aunque esto no parece malo por sí mismo, la clave está en observar que, si Tenzin tampoco hubiera tenido poderes, muy seguramente hubiera continuada hasta «dar en el clavo».
Todo esto dirige directamente al tema de la paternidad, pues durante varios momentos de La leyenda de Korra, sus otros hijos, Kya y Bumi, mencionan que era una persona ausente, que nunca estuvo suficiente tiempo con ellos, y que, de hecho, parecía ignorarlos todo el tiempo, lo que hace que uno se pregunte: ¿Es esta clase de conducta lo que uno quiere del Avatar?
Finalmente es importante mencionar que como guía espiritual de Korra tampoco ayudó mucho, pues aunque la apoyó a «devolverle» sus poderes durante la primera temporada, a partir de ahí desapareció. La joven Avatar tuvo que resolver todas sus crisis sola, y enfrentar a enemigos mucho más despiadados que los de Aang sin ningún tipo de colaboración de sus vidas pasadas.

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