Cada tanto, una película logra capturar algo más que una historia. Se convierte en un referente visual, en un espejo generacional, en una tendencia de moda. Eso fue Freaky Friday en 2003. Más allá del cambio de vidas entre madre e hija, la cinta marcó a toda una generación que creció viendo a Lindsay Lohan como un ícono de estilo.
Pantalones cargo, delineador oscuro, camisetas con frases, uñas negras y una actitud entre punk y adolescente. Era el look de una era, amplificado por la gran pantalla.

El cine tiene esa capacidad única de convertir lo que vemos en inspiración. Y cuando una película logra conectar con una audiencia joven, su impacto trasciende el guión. Lo que vestían los personajes de Freaky Friday no se quedaba en la pantalla. Llegaba a las escuelas, a los centros comerciales, a las revistas juveniles y a los armarios. Fue una historia, pero también una guía de estilo.
Hoy, con el regreso de Freakier Friday, ese efecto se repite. Dos décadas después, la estética de comienzos de los 2000 vuelve a llamar la atención de nuevas generaciones. Lo que antes era rebeldía adolescente ahora se convierte en una declaración de identidad. Lo que parecía parte de una etapa, ahora vuelve como parte de un movimiento.
Freakier Friday revive a sus protagonistas y también una forma de expresarse a través de la moda, del humor y de las relaciones familiares. Es una nueva oportunidad para mirar hacia atrás y redescubrir lo que nos marcó, con una mirada fresca y actual.
En esta nueva entrega, Anna Coleman, ahora madre de una adolescente, se enfrenta a un nuevo cambio de vidas. Pero esta vez, el caos será triple. Tres generaciones quedarán atrapadas en una dinámica que las obliga a ver la vida desde otra perspectiva. Con Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan de regreso, Freakier Friday estrena en cines de Puerto Rico el próximo 7 de agosto.





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