La esperada película HIM, dirigida por Justin Tipping y producida por Universal y MonkeyPaw, no solo sorprende por su mezcla entre deportes y terror, sino también por su audaz propuesta visual y rítmica en la sala de edición. Conversamos con Taylor Joy Mason, editora de la cinta, sobre los desafíos creativos, la importancia del ritmo en la construcción del suspenso y cómo este proyecto la llevó a expandir sus propios límites como narradora.

Una combinación única: deportes y terror

Desde el primer momento, Mason supo que quería formar parte de HIM.

“La combinación de deportes y terror me parece completamente única. Yo vengo de una familia de deportistas y crecí practicando deportes, así que pude conectar personalmente con la historia y aportar mis propias experiencias. En cuanto leí el guion, dije: estoy dentro”, confesó.

El arte de construir tensión

Editar en el género del thriller de terror exige precisión, y Mason lo tiene claro:

“Todo se trata de la anticipación, que es donde yace el terror. La tensión surge del contraste: un toque de comedia en un diálogo, una situación de horror en la trama, y cómo ambos se mezclan para producir algo aún más inquietante. En cada escena medíamos qué elementos usar para provocar la reacción exacta en la audiencia. Los giros de tono fueron clave en este proceso”.

Un proyecto diferente a todo lo anterior

Aunque Mason ha trabajado en proyectos reconocidos de cine y televisión, asegura que HIM le exigió más que nunca:

“Fue tan bombástico, tan audaz y estilísticamente cargado. La propia edición quería ser vista. Había montajes, momentos surrealistas, tonos que iban desde lo más serio hasta lo más experimental, con recursos como visión infrarroja o rayos X. Fue como un buffet de tonos y estilos, muy distinto a mi trabajo previo, pero me encantó. Siento que me expandí creativamente y salí de aquí siendo una editora más diversa”.

La confianza como base de la colaboración

Mason destacó la importancia de la relación con el director Justin Tipping:

“La confianza es la palabra clave. Justin escogió un equipo en el que confiaba plenamente. Eso nos permitió hablar con honestidad y proponer sin miedo. Yo podía proteger su visión en la sala de edición, porque entendía hacia dónde quería llevar la película. Ese ambiente de confianza fue vital para el resultado final”.

La escena que más la enorgullece

Entre todas las secuencias de la película, Mason tiene una favorita:

“Me encanta el quarterback reverse drill, al inicio del segundo acto. Cam debe lanzar un pase en menos de dos segundos y, si falla, su compañero es castigado. Desde el guion ya me parecía brillante, pero editarla fue un verdadero reto y un placer. Queríamos generar la mayor tensión posible, y el resultado me enorgullece mucho. Espero que el público la disfrute y se aterre tanto como nosotros al crearla”.

Un trabajo que deja huella

Para Taylor Joy Mason, HIM fue una experiencia transformadora:

“Me siento más creativa y más fuerte como editora después de este proyecto. Fue una oportunidad para arriesgar, jugar con el estilo y dejar que la edición hablara por sí misma”.

Con HIM, Mason confirma que la edición es mucho más que ensamblar imágenes: es un acto de narración tan vital como cualquier otro en la creación cinematográfica.

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