Una de las series que más marcó mi infancia (y que a la fecha sigue siendo una de mis favoritas en cuestión de animación e historia por mucho) fue sin duda Avatar: La leyenda de Aang, o como algunos países la conocieron, The Last Airbender.

Debido a esta situación es que hoy he decidido presentarles aquí mi breve retro reseña de aquella maravillosa aventura gráfica para que quienes ya la hayan visto la recuerden conmigo y quienes no, se den la oportunidad de presenciar algo que ya les digo yo que cambiará sus vidas.

Una historia perfecta como ninguna otra

Cuando hablamos de series y películas lo más importante para todos nosotros siempre termina siendo la historia, porque, aunque los personajes sean un poco malos (que aquí no es el caso) o a pesar de que los efectos sean algo flojos, si la trama nos atrapa ya no hay vuelta atrás, ¿no es cierto?

Pues bien, lo curioso con esta serie es que logra hacerlo desde el primer momento, y es que para quienes no sepan de ella, les cuento brevemente de que trata.

Avatar: La leyenda de Aang se centra en un joven maestro aire que tiene la obligación de dominar los 4 elementos con la finalidad de derrotar al Señor del Fuego y acabar por fin con una guerra que ha durado ya 100 años y que ha cobrado interminables vidas.

De inicio esto ya suena llamativo, ¿verdad? Pero es que la cosa no acaba ahí, porque como es obvio, su viaje no termina siendo para nada sencillo, pues nuestro protagonista, Aang, se ve constantemente en situación que ponen a prueba sus creencias y que trataré más adelante.

Además de esto debo decir que un punto que hace que la historia sume muchos puntos es que cada personaje va viviendo sus propias experiencias y creciendo en relación a ellas, lo que hace que en ningún momento se estanque o se torne aburrida.

Dicho esto, les cuento también que la serie consta de un total de 3 temporadas o “libros”, cada uno de los cuáles tiene 20 episodios y está estrictamente relacionado con uno de los elementos que le falta por aprender.

Zuko, el equipo Avatar y un arco lleno de redención

Si ya han visto la serie, seguro estarán de acuerdo conmigo en esto y si no, muy probablemente ya lo habrán escuchado en algún otro lado, y es que el arco de redención de Zuko, uno de los personajes principales, es probablemente uno de los mejores que se ha visto jamás en la historia.

Para el que no sepa de que hablo no entraré mucho en detalles para no causar ningún spoiler, no obstante, lo que sí puedo decirles que este personaje es en realidad el Príncipe de la Nación del Fuego cuyo padre desterró cuando era apenas un niño y quien se ve obligado a viajar por el mundo con tal de recuperar su honor.

Y es justo aquí donde pasa lo que ya mencioné arriba, y es que cada personaje aprende, vive, sufre, llora, se enoja y experimenta situaciones a su propia manera, lo que nos lleva a nosotros como espectadores a ser parte de algo sin precedentes.

Sumado a esto debo decir también que esta serie me parece bastante adelantada a su tiempo, tanto por un tema de inclusión como por determinadas formas de tratar algunos otros tópicos que resultan más que fascinantes.

Además, el equipo Avatar tiene una enorme química, y aunque por momentos queda claro que son muy diferentes, su amistad va más allá, regalándonos momentos cargados de sentimientos que seguro en más de una ocasión le sacarán una lágrima a más de uno.

Azula, la mejor villana en la historia de la animación

Desde mi más sincera opinión no puede existir una buena historia jamás si no tiene un buen villano, y Avatar: La leyenda de Aang tiene uno de los mejores que ha visto la historia de la animación, Azula.

Azula es en realidad la princesa heredera de la nación del fuego, hermana de Zuko e hija del hombre que planea hacerse con todo el mundo, y aunque parecería justamente que ese sujeto debería ser el antagonista más peligroso, la realidad es que no es tan amenazador como ella.

El que haya visto la serie, insisto, me entenderá cuando digo que el personaje es aterrador, pues no tiene piedad alguna con sus enemigos (y ojo que esto se nota a pesar de ser un producto para niños) y destruye todo a su paso.

Dicho esto, otro punto a tomar en cuenta sobre ella es que también te dan un poco de contexto sobre cómo fue su infancia y demás situaciones, lo que, si bien no te lleva a empatizar, te hace entender que en ocasiones de hecho hace falta suerte para detenerla, porque de otra forma no sería posible.

Además, y ya por si faltara agregarle algo, la mujer es una excelente maestra fuego, probablemente en el top 3 de los que vemos a lo largo de toda la aventura, así que ya se imaginarán el peligro que representa y el miedo que le genera no solo a nuestro protagonista, sino también a su equipo.

Hacerle frente a la vida teniendo en cuenta tus ideales

Finalmente, pero no menos importante está el hecho de que Avatar: La leyenda de Aang es una constante muestra de que podemos hacerle frente a la vida sin faltar al respeto a nuestras creencias y a aquello que nos han inculcado nuestros seres queridos.

A lo largo de la historia, nuestro protagonista se enfrenta a diversas situaciones que los ponen al límite y que incluso lo obligan a cuestionarse si lo que le enseñaron es realmente lo correcto, no obstante, a pesar de esos cuestionamientos él siempre encuentra “el camino correcto”.

Como es evidente, muchas veces no lo hace solo, busca guía y consejo en personas más sabias que él y en sus vidas pasadas, lo que nos lleva a otro punto importante: el recordatorio de que preguntar nunca estará mal.

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Por Yael López

Fan de Marvel, periodista y crítico de cine desde la comodidad de mi casa. 🗞️

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